Halfeti

Así despacio…

Acariciando mis relieves

con rosas negras de Halfeti,

regalando al techo eclipses

que solo veíamos nosotros,

complaciendo nuestros surcos,

Mientras damos de beber a las fieras

escondidas bajo la piel.

Recitaste nuestra crónica

con mirada de última vez.

Suspiros que caducaban

y caían…

quietos en el suelo,

quietos tú y yo

quietos los eclipses…

Mientras,

en Halfeti,

hay un rosal cargado de flores

que me espera.

Marisa Sánchez.

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Infiel

Me pediste que cerrara los ojos para no ver tus pecados, te creíste vencedor viéndo como me tapaba la cara con las manos. Pero pasaste por alto como corrían lágrimas de sangre por mis mejillas. Ya me los había arrancado y escondíendolos bajo las sábanas, vi como solo eras fiel a tus mentiras.

Como una galleta que se suicida en leche, como un cartón un día de lluvia, como mis ojos cuando te miran…

Yo, me deshago…

Marisa Sánchez

Aquí yacen los besos

Mi boca se arrastraba

por el desierto de tu cara

buscando parar la sed

en esos labios

que me susurraban recuerdos

de alguien que no llevaba tu nombre.

Cerrar los ojos y verle a él

acertando con mis acordes,

reinando en ese país

que se llama sueño

y escribiendo en mi piel

“Aquí yacen los besos”.

Marisa Sánchez

Arroparte

Arroparte en sueños

y despertar cada mañana

besándote la memoria

hasta que desees olvidarme.

Marisa Sánchez

Querido Hemingway:

Leí no hace mucho tiempo tu Decálogo del escritor, curioso para mi entender el mandamiento número tres. Me hizo pensar un “Mézclate estrechamente con la vida”. Si somos parte de esa vida no tendríamos que parar para mezclarnos, atractivo es imaginar que hay un “todo” y luego estás “tú”, algo egocéntrico y atrevido, rozando el terrible hubris, palabra derivada del término heleno hibris. Fiebre de muchos dictadores y poderosos megalomaniacos causantes de tanto dolor a grandes naciones. No debemos olvidar que somos engranajes cada uno importante en su esencia formando parte de la vida en la que un sólo Dios podría elegir mezclarse o no. Nosotros sí podemos decidir abrir los ojos dentro de esa mezcla en la que estamos inmersos y no ser anoréxicos de emociones, no negarnos ni a tener miedos ni a sentir y respirar con la conciencia libre y tranquila todo lo que podamos.

Marisa Sánchez

Trencémonos

Hoy hace día
de trenzar tus piernas 
con las mías,
de escuchar a qué sabe
el amor
mientras nos bebemos el susurro.
Hoy hace día
de disecar los silencios
asesinados por risas,
y arropar mil besos dormidos
con tus labios adictivos

Marisa Sánchez