Querido Hemingway:

Leí no hace mucho tiempo tu Decálogo del escritor, curioso para mi entender el mandamiento número tres. Me hizo pensar un “Mézclate estrechamente con la vida”. Si somos parte de esa vida no tendríamos que parar para mezclarnos, atractivo es imaginar que hay un “todo” y luego estás “tú”, algo egocéntrico y atrevido, rozando el terrible hubris, palabra derivada del término heleno hibris. Fiebre de muchos dictadores y poderosos megalomaniacos causantes de tanto dolor a grandes naciones. No debemos olvidar que somos engranajes cada uno importante en su esencia formando parte de la vida en la que un sólo Dios podría elegir mezclarse o no. Nosotros sí podemos decidir abrir los ojos dentro de esa mezcla en la que estamos inmersos y no ser anoréxicos de emociones, no negarnos ni a tener miedos ni a sentir y respirar con la conciencia libre y tranquila todo lo que podamos.

Marisa Sánchez

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