El amor también se come

-Huele bien… ¿Qué cocinas?, hace unos días que quería hablarte, noto como si algo entre nosotros hubiese muerto.
-No te preocupes, precisamente ahora cocinaba nuestras mariposas… pronto las metereremos otra vez en el estómago.

Marisa Sánchez 

Oncenas

Mil oncenas de veces

canté “ya no más”,

y aquella triste canción 

se convirtió en mentira,

recuerdos con dientes

que comen por dentro,

soy tu rico festín…

Esta vez no soltaré el veneno.

Marisa Sánchez 

Aire

Conmigo recitabas aire,

te fuiste…

y ahora sólo respiras. 

Marisa Sánchez 

Vainilla

Tus letras sabían a helado de vainilla, 

gotas derretidas por culpa de las ganas

deslizandose por mis dedos,

goteando en las piernas,

pidiendo socorro a tu lengua…

mientras,

besabas mis ojos 

haciéndome soñar

que estaba despierta.

Marisa Sánchez 

Flores mutiladas

Contando el tiempo hacia atrás, 

saltando de recuerdo en recuerdo,

decidimos curar 

a las flores que mutilamos.

Trabajamos sin descanso,

pero tu beso seco de ahora

es el oráculo del ayer,

de todo nuestro delirio

y locura sin solución.

Marisa Sánchez 

Lágrimas

Pasa, 

quiero devolverte 

mis lágrimas.

Me mudo de piel

y no pueden venir conmigo.

No olvides regarlas todos los días.

Marisa Sánchez.

Ovillo

Supe que no,

cuando mis mariposas

se volvieron de nuevo ovillo

mudándose a mi garganta.

Casi sin poder respirar,

sentía el estómago hueco.

Con voz pequeña gritaba,

pero la angustia

me tapaba la boca.

Marisa Sánchez